martes, 24 de noviembre de 2009

LA SENSACION DE INSEGURIDAD

Asociado a la comisión de delitos, aunque no necesariamente en relación directa, el fenómeno de sensación de inseguridad o temor a la delincuencia afecta de manera importante la calidad de vida de los ciudadanos y, especialmente, el ambiente en el cual se desarrollan las políticas públicas relativas a la prevención y control de la delincuencia. Estudios recientes muestran una asociación del temor con elementos tales como la experiencia directa e indirecta con el delito, así como también con características sociodemográficas como el género, el nivel socioeconómico y la edad de las personas. En términos generales, la sensación de inseguridad se incrementa en la medida que se ha sido víctima directa de un delito, alguna persona cercana lo ha sido, o se ha sido testigo de algún hecho delictivo.

Diversos estudios internacionales plantean que el tratamiento que los medios de comunicación masiva hacen del fenómeno de la delincuencia, actúa como victimización vicaria y, por lo tanto, es un factor que incide en el temor de la población.

Adicionalmente, las mujeres, las personas de mayor edad y las de menor nivel socioeconómico, presentan una mayor sensación de inseguridad, lo que estaría asociado a la vulnerabilidad y a la inseguridad de diferente índole que enfrentan estos grupos poblacionales.

ESTRATEGIA DE SEGURIDAD PÚBLICA

La Seguridad Pública es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de las sociedades modernas y constituye un tema del máximo interés para cualquier grupo humano organizado: garantizarla es una obligación del Estado y un derecho de cada integrante de las sociedaddes contemporaneas.

Por esta razón, y con el objetivo de potenciar las políticas públicas en materia de seguridad, durante el año 2004, el estado convocó a un amplio espectro de la sociedad –representantes de distintos sectores involucrados en la temática: Instituciones policiales, Congreso, diversos centros de estudios, ONGs y expertos individuales– a un trabajo conjunto para sentar las bases de una política de Estado en estas materias. El fruto de esta convocatoria son los objetivos, orientaciones y desafíos programáticos que guiarán la acción gubernamental en la perspectiva de preservar y garantizar holisticamente la seguridad de la ciudadanía.

La Estrategia Nacional de Seguridad Pública (ENSP) que se anunciara la en noviembre de 2006, materializa, a través de iniciativas concretas, la Política Nacional de Seguridad Ciudadana. Orientándose hacia los objetivos y desafíos allí señalados, la ENSP organiza y articula acciones programáticas de los distintos actores del Estado, en la perspectiva de transversalizar las políticas de seguridad y de abordar el fenómeno en todas sus dimensiones.

Junto con situar estratégicamente las políticas sectoriales –que tienen el potencial de contribuir a la producción de seguridad de la población– la ENSP establece cronológicamente cada una de las iniciativas comprometidas, teniendo como horizonte máximo el año 2010 y determinando con claridad los productos y resultados que se espera lograr para cada uno de los años en que dicha Estrategia debe ser desplegada. De este modo y en este contexto, el ente institucional asume la importancia que el tema de la seguridad tiene para la opinión pública, entregando a la ciudadanía información clara, oportuna y transparente respecto de la eficacia de las políticas y recursos comprometidos en la producción de esa seguridad.